sábado, 16 de julio de 2011

La mirada de Charly Zárate para La Voz Joven


Por Charly Zarate

Con el estreno de su nueva obra "Malicia", el director y dramaturgo Martín Marcou atraviesa la barrera del teatro en el cual supo transitar con inteligencia, sarcasmo y profundidad temáticas LGTB para incursionar en un universo distinto que bien podríamos definir como un "teatro de humanidades".

De entrada el espectador se siente invitado al reencuentro familiar de estos seres tan maliciosos como encantadores. El motivo que los une no importa tanto como las conflictividades que los separan, teñidas de miserias y crueldades pero manteniendo el humor sarcástico como hilo conector. Todos beberán su acido trago para luego escupirlo catarquicamente.

Con rapidez cada uno de ellos dibujara su historia desde su propia oratoria y traspasando el alma del otro. Ese otro que critican pero que también los enfrenta ante su propio espejo. Para ello recurren a bromas densas, críticas destructivas, humillaciones verbales o secretos develados; cualquier motivo es válido. Así van funcionando estas criaturas, sus filosas lenguas no tienen límites posibles y es el mecanismo motor de la obra que logra clímax inquietantes y momentos de lograda tensión.

Esta gente fue golpeada por el neoliberlismo menemista y colapsaron sus mentes con la "pizza y champagne" para convertirse, alguno de ellos, en nuevos ricos decadentes y descartables de una nueva clase que quizás desarticulada, como esa época, de la cual se parodian sus grandes miserias. Aquí remarco el primer gran acierto de "Malicia", una dramaturgia intensa que a la manera de un director de orquesta define sin fisuras escenas corales impecables.

El otro destacable ingrediente es la composición de los personajes, que conforman este grupo de catorce maravillosos y eclécticos actores en escena. Sin exageraciones ni sobreactuación, cada uno de ellos transita su pequeño universo interior con naturalidad, desmesura y elocuente talento. Pero como en todo equipo hay quien se destaca, unos por su experiencia y otros por su ineludible gen actoral.

Es el caso de Puchi Labaronnie ("Quiero pasar una noche con Franco") que personifica con potente carácter a la madre-viuda-gran señora venida a menos de esta maliciosa familia. La presencia escénica de esta actriz es impactante, cada gesto y mirada resulta atractivo; realmente una perla del off que Martin Marcou logro capitalizar. Así como también la querible Checha Amorosi ("Tortita de manteca","Desmesura"), que maneja un histrionismo sutil y determinante. Verlas actuar es un placer.

Por otro lado, hay escenas paralelas que se suceden todo el tiempo, otorgándole más vértigo a la obra, y es lo que sucede con “Olavia” (Lorena Azconvieta) la servidumbre manca de la casona, la irrupción del hijo adoptivo de ” Chunchuna” que trae una sorpresa pero... basta, les estoy contando todo y la idea es que espíen ustedes mismos. Para ello no duden de ir al Teatro de La Comedia y disfrutar de esta más que interesante propuesta del universo creativo de Martin Marcou.

Entrá al link para leer la crítica completa: http://www.lavozjoven.com.ar/?q=contenido%2Fcr%C3%ADtica-teatral-malicia-de-mart%C3%ADn-marcou


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