sábado, 16 de julio de 2011

La mirada de la gente de Criticunder


http://criticunder.blogspot.com/2011/07/malicia-en-la-comedia.html


Por: Patricio Pereyra
patricio.criticunder@ymail.com

Calificación: ★★★

En una conceptualización ideológica planteada de manera interesante de la década de los 90, la nueva creación de Martín Marcou, Malicia llega al Teatro La Comedia para seguir provocando con su Teatro Crudo.

Allá en la década de 1990, Chunchuna, jugosamente interpretada por Puchi Labaronnie, organizaba fiestas pomposas para todos sus amigos. En esa época su marido alcanzó el pico de mayor notoriedad en su círculo de conocidos, al vender una fábrica de botones heredada de su padre a un magnate brasilero en una cifra record. Chunchuna, de origen humilde, sintió que tocaba el cielo con las manos. Chunchuna que comió pizza con champagne y viajaba seguido a Miami a comprarse ropa, supo codearse con la crema y disfrutarlo a rabiar sin sentir culpa alguna… pero a Chunchuna se le acabó la fiesta con la década menemista.

La obra se encuentra muy bien planteada pero no así resuelta, ya que es discursiva y parte de las actuaciones se encuentran fuera de ritmo, casi ajenas, inorgánicas para afrontar la verdadera profundidad del texto, casi poético, que brinda mucha acida y buena información. El ida y vuelta carece de precisión, elemental para este tipo de relatos.

Un texto rico, que corre riesgos de fisuras no logrando resolver situaciones interesantes: como la “injustificacada” incapacidad de la mucama, magistralmente interpretada por Laura Azconovieta. La apática pero leal mucama se convierte en el personaje más rico dentro de un elenco en donde también se destacan: Puchi Labaronnie, Checha Amorosi (algo desaprovechada pero siempre salvajemente talentosa), Yamila González Ajón (brindando certezas sobre su futuro), Hana Fleischman y Laura Sepiurka (contando con recursos más que sustentables).

La provocación está en todo momento rozando situaciones en donde la incomodidad puede estar sentada en la butaca contigua. La normalidad no existe. Una literal cena con pizza y champagne actúa como un recurso y homenaje pensado, genuino a esta arbitraria y divertida revisión de los 90.

No hay comentarios:

Publicar un comentario