sábado, 13 de agosto de 2011

Laura Gilardenghi para ABC Cultural

MARTÍN MARCOU DESPLIEGA SU VISIÓN DE LOS ‘90 EN “MALICIA”

Malicia, una charla despiadada y el reflejo de una parte de la sociedad argentina
Crédito: Mariano Casas Di Nardo - Prensa


Uno de los escenarios del Teatro La Comedia, cada jueves a las 21 se llena para presenciar la actuación de 14 personajes que recrean una de las décadas que peor imagen tiene de la historia argentina. Porque en los años ’90 mientras que una parte de la sociedad se enriquecía salvajemente y ostentaba su bienestar económico, la otra sufría las consecuencias que las desigualdades marcaban a fuego. De esto habla “Malicia”, la nueva creación del dramaturgo y director Martín Marcou donde en una puesta casi sin cortes expone su visión de esta época, encarnada, como suelen aparecer en sus obras, en las miserias humanas.

Chunchuna está sentada en el centro y a los costados se encuentran sus invitados, personas que fue conociendo a través de la vida y que comparten con ella la pasión por las apariencias y la necesidad de pertenecer a una clase social alta, por más que en el fondo no tengan cómo sustentarlo, pero en esas instancias la imagen salva toda situación, o por lo menos la mayoría. Recientemente viuda, se reúne con hombres y mujeres, que a través de acaloradas conversaciones, exponen su felicidad por ser parte de la elite, un grupo privilegiado que se siente libre de mirar y hablar de otras personas con cierta superioridad.

Pero la situación económica de Chunchuna ya no es la que era, y las deudas que poco a poco fueron carcomiendo su costoso estilo de vida, van penetrando vorazmente en la charla hasta anularla y desacreditarla por completo, al igual que ella hizo minutos antes con sus amigos.

”Malicia es una libre parodia, un homenaje personal, una revisión arbitraria de los ’90. Un rediseño de una época que me fue sustancial. Los personajes hablan de cosas de las que yo hablé y me preocupaban, algunas, aún hoy, resuenan en mi mente, otras me resultan añejas, de otras, nunca volveré a hablar jamás”, expresa el director sobre la obra.

Constantemente, las obras de Marcou se renuevan para abrir el juego hacia otras formas de expresión, una manera diferente de plantarse para hablar sobre temas sociales que, atravesados por su mirada, son agudizados al máximo y expuestos para quien busque un disparador original y comience a comparar, pensar, y disfrutar de la creatividad de un artista que siempre sorprende.


por Laura Gilardenghi
laurag@abccultural.com.ar

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